"La externalización siempre es difícil. La gente tiende a pensar que la parte más complicada es la tecnológica, pero realmente todo recae en la parte cultural"
Cada pequeña y mediana empresa es un mundo y necesita que la externalización se adapte a su negocio concreto. La PyME, como cualquier otra organización, ya no puede prescindir de la tecnología sino buscar soluciones más eficientes que le ayuden a sacarle provecho en función del negocio que desarrollan; para ello existen distintos caminos: si se intenta enfocar la externalización hacia el modelo remoto 100%, es cierto que se encontrarán unos precios más asequibles y una eficiencia mayor en términos económicos, pero la calidad del servicio cae en picada; si alguien se va al modelo excesivamente presencial, donde el prestador del servicio termina siendo prácticamente un departamento -en este caso muy caro-, casi es mejor que directamente sea la PyME la que soporte su propio departamento tecnológico.
Lo que debe encontrarse es un punto intermedio entre la atención remota y la presencial; definir un modelo simple y eficiente que básicamente consiste en poner un director de sistemas que, al final, es una figura que permite desde el principio asesorarse sobre lo que la empresa necesita y qué departamento de sistemas requiere. En este sentido, se puede decidir tener un técnico presencial todos los lunes y el resto de la semana mantener un soporte en remoto, por ejemplo.